
Una manzana mordida es el logotipo de la empresa con más valor del mundo. Una manzana que me recuerda a la manzana que mordió Adán, que venía del árbol del conocimiento. Tal vez Apple, es esa empresa que conoce bien qué cartas jugar para alcanzar el éxito que tiene.
Apple no deja de ser una empresa algo oscura, con un fuerte secretismo en todos sus proyectos, con rumores sobre el sistema de trabajo que tienen. Trabajadores separados unos de otros, con clausulas de confidencialidad extrema. Los proyectos que se llevan a cabo en ciertos departamentos de I+D o de diseño, son desconocidos para el resto de la plantilla. El silencio es una de las mejores armas de la empresa.

Apple ha tenido sus fracasos, si, pero comparado con sus éxitos, no son nada. Posiblemente el difunto Steve Jobs, visionario como pocos, ha sabido dirigir a la empresa como nadie. Desde luego es innegable que fue una mente brillante.
Empezaron con los Macintosh, que por esos años, estaba modelándose lo que sería el PC, pero que sin ningún problema, estos primeros Mac le hicieron sombra en EEUU. Recuerdo infinidad de películas de hace años, y series donde aparecían sin ninguna timidez algún equipo de la empresa de la manzana.
Desde entonces ha llovido mucho, y han ido sacando productos, cuya mayor baza ha sido el diseño, y la conjunción perfecta de software con hardware. Cuando era más ignorante de estos temas, veía que las características técnicas de los Macbook, por ejemplo, eran mucho menos punteras que las de otros PC´s mucho más baratos, pero a la hora de la verdad, todo funciona sin lugar a dudas mucho mejor, y es por el simple hecho, de que es mucho más fácil programar para tres modelos de hardware que para las cientos de posibles combinaciones que nos encontramos en PC. Vemos que la optimización es más importante que la fuerza bruta.

La verdadera revolución vino allá por 2007 cuando Apple estrenó lo que supuso un cambio radical en la telefonía, el iPhone con alma iOS, teléfono que encandiló a propios y extraños para traernos aire fresco al mundo de los teléfonos inteligentes. Desde entonces es innegable que todo cambió, y las demás empresas se vieron obligadas a "copiar" de una forma u otra este nuevo concepto, luchando desde entonces por ofrecer más pantalla, más funcionalidades, más cámara de fotos... y un sin fin de cosas más.


Dejando a parte del debate de las patentes (algunas absurdas), tras muchos esfuerzos compañías como Samsung han conseguido posicionarse a la altura de Apple en algunos países. Con las tablets, ha pasado casi lo mismo, antes de que apareciera el iPad allá por marzo de 2010, estos dispositivos eran algo anecdótico, no se veían por la calle, se sabía que existían, pero no eran ni mucho menos de uso común. Pero la historia se repitió y con el éxito de iPad, todas las empresas quisieron tomar su trocito del pastel usando sistemas operativos como Android. A pesar de sus esfuerzos, ni todas juntan se han acercado a las millonarias ventas de Apple. Presumiblemente, esto parece que va a cambiar con la aparición del Nexus 7 o el nuevo Kindle Fire 2, sobre todo por el primero, que juega en la liga Android, con una potencia de procesado enorme y aprovechada al máximo por el sistema operativo en su versión 4.1.1 Jelly Bean.
En la próxima entrada analizaré de manera crítica el por qué del fanatismo con Apple.

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